Esperanza Aguirre recibe condecoración del Estado Chileno

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  • Como un reconocimiento del Estado chileno al apoyo permanente a la nación fue condecorada con la orden Bernardo O’Higgins en el grado de Gran Oficial.

Madrid, 26 de febrero de 2013

Al hacer entrega de la condecoración el embajador Sergio Romero señaló que “con la entrega de esta Condecoración a Esperanza Aguirre, cumplimos un deber de justicia por sus indiscutibles méritos, reiteramos nuestra profunda amistad con España y asumimos el compromiso de seguir trabajando juntos en los grandes desafíos del futuro, para la consolidación de sociedades libres y para el bienestar de nuestros pueblos”. Además, destacó Romero, la permanente colaboración en su condición de Presidenta de la Comunidad de Madrid y su aporte a ciudades y entidades chilenas para compartir experiencias de desarrollo y progreso que beneficien a nuestras naciones.

Por su parte, al agradecer la condecoración, Esperanza Aguirre dijo que la distinción la recibe con reconocimiento y admiración hacia Chile y al Presidente Piñera ya que “todos los que me conocen, dijo, saben de la admiración que siento por Chile y por el pueblo chileno. No lo he disimulado nunca y, por el contrario, siempre que te tenido ocasión la he hecho y la hago pública…Creo que Chile constituye el mejor ejemplo de cómo, si un país respeta sus instituciones y éstas funcionan adecuadamente, si se preserva la libertad de sus ciudadanos y si se protege la propiedad, ese país prospera de forma inimaginable…. Por esa admiración que tengo hacia Chile, que el Presidente Piñera haya tenido la generosidad de honrarme con la Orden Bernardo O”Higgins en el grado de Gran Oficial es para mí un motivo de alegría y de profunda satisfacción… Si con esta condecoración el Presidente de la República ha querido reconocer a una entusiasta de Chile yd e los chilenos, tengo que decirles que ha acertado de lleno porque eso es absolutamente verdad. Lo soy de forma radical y convencida”.

Palabras del Embajador de Chile, Sergio Romero con ocasión de la condecoración a la Excma. Ex Presidenta de la Comunidad de Madrid, Doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma.

Nos hemos reunido en esta especial ocasión con el propósito de condecorar con la Orden Bernardo O’Higgins, en el Grado de Gran Oficial, a la Excelentísima Señora Esperanza Aguirre Gil de Biedma, quien hasta hace unas semanas fuera la brillante Presidenta de la Comunidad de Madrid, con un respaldo ciudadano inédito e histórico y cuyo futuro político está aún incubándose.

Nuestra distinguida amiga posee una larga y destacada trayectoria en el servicio público, que incluye altas responsabilidades en el poder legislativo donde fuera la primera mujer Presidenta del Senado de España, así como tuvo responsabilidades importantes como Ministra de Educación imprimiendo su sólida definición tan conocida por todos ustedes.

Es sin duda una personalidad de Estado.

Su valiosa condición de servidora pública que destacara con luces propias en la Presidencia de la Comunidad de Madrid, también ha incluido la mayor voluntad y disposición para contribuir con su experiencia en una permanente labor por acercar a España con las naciones Iberoamericanas y, en especial, con Chile. Ella muchas veces ha dicho que admira el proceso político y económico de nuestro país en las últimas décadas, y que ha permitido un extraordinario desarrollo en beneficio de nuestros compatriotas.

También debemos destacar en esta importante ocasión para nuestro país la clara coincidencia de valores y principios que tienen su raíz en el profundo respeto por la persona humana, y en la valoración de la libertad como eje del desarrollo de nuestros respectivos pueblos. Al respecto, Esperanza Aguirre ha sido especialmente visionaria, tanto en la promoción de la libre iniciativa en el campo económico como en la valoración de la democracia en el ámbito político, dos expresiones del mismo principio de la libertad personal.

Sólo ayer nuestra homenajeada explicaba en ABC dos dimensiones importantes de la democracia. Por una parte, la necesidad de lograr acuerdos de Estado en determinados temas y momentos, como fue la Constitución española de 1978; por otro lado, la importancia de gobernar y promover soluciones a los problemas públicos con las propias ideas, por las que los electores se han pronunciado. No puedo dejar de recordar, al respecto, la experiencia de mi país, y la que yo mismo tuve, en dos oportunidades, al ser Presidente del Senado de Chile, de contribuir a que la Cámara Alta chilena fuera un lugar de grandes acuerdos con sentido de país.

Con la entrega de esta Condecoración a nuestra querida, respetada y admirada Esperanza fortalecemos una vez más nuestros vínculos con España, y reiteramos nuestra profunda amistad con este gran país, con el que hemos suscrito recientemente una Alianza Estratégica que tendrá, no nos cabe duda alguna, beneficios para ambas naciones. El fortalecimiento de sociedades libres y auténticamente humanas es un desafío constante, en el que podemos y debemos marchar unidos.

Señoras y señores, es para mí un honor y en representación del Gobierno de Chile, presidido por Sebastián Piñera, otorgarle a la Excelentísima Señora Doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma la condecoración de la Orden Bernardo O’Higgins en su Grado de Gran Oficial, la más alta condecoración con que mi país distingue a personalidades extranjeras por invaluables servicios prestados al país y representa el sentimiento de reconocimiento y gratitud que tenemos por su labor y amistad durante tantos años.

Palabras de Esperanza Aguirre al recibir la Orden de Bernardo O´Higgins en su grado de Gran Oficial

 

Excmo. Sr. Embajador de Chile en España (Sergio Romero Pizarro),

Excmas e Ilmas Autoridades chilenas y españolas,

Señoras y señores, queridos amigos,

Todos los que me conocen saben de la admiración que siento por Chile y por el pueblo chileno. No la he disimulado nunca y, por el contrario, siempre que he tenido ocasión la he hecho, señor embajador, y la hago pública.

Creo que Chile constituye el mejor ejemplo de cómo, si un país respeta sus Instituciones y éstas funcionan adecuadamente, si se preserva la libertad de sus ciudadanos y si se protege la propiedad, el país prospera de forma inimaginable.

Eso es lo que ha pasado y pasa en Chile desde hace décadas y por eso se ha convertido en un ejemplo para todos esos países que quieren dar el salto que les lleve de ser países en vías de desarrollo a ser países plenamente desarrollados.

Y, a pesar de que Chile es la república hispanoamericana que está más lejos de España, es la que más veces he visitado, desde que la pisé por primera vez en 1992.

Y mis sucesivas visitas me han permitido comprobar con mis propios ojos lo que ya conocía por los análisis macroeconómicos, y es el imponente desarrollo que Chile ha experimentado en los últimos tiempos.

Por eso, por esa admiración que tengo hacia Chile, probablemente, que el Presidente Piñera haya tenido la generosidad de honrarme con la Orden de Bernardo O´Higgins en el Grado de Gran Oficial es para mí un motivo de alegría y de profunda satisfacción.

Si con esta condecoración el Presidente de la República ha querido reconocer a una entusiasta de Chile y de los chilenos, tengo que decirles que ha acertado de lleno porque eso es absolutamente cierto. Lo soy de forma radical y convencida.

Y lo que también puedo decirles es que este generoso reconocimiento que hoy me entrega el Embajador va a ser para mí un acicate para colaborar, en la medida de mis posibilidades, en el progreso económico, cultural y social de Chile, y para llevar la imagen de ese gran país que es Chile por todo el mundo.

Puedo añadir que también me hace mucha ilusión que esta condecoración lleve el nombre del Padre de la Patria, Bernardo O´Higgins. En primer lugar, y como es lógico, porque sé lo importante que es para los chilenos ese nombre, artífice esencial del Chile moderno. Y también me alegra recibir una condecoración con su nombre, por los ancestros irlandeses del protagonista de la independencia chilena, ya que yo también tengo una tatarabuela irlandesa.

Querido Embajador, señoras y señores,

Al recibir hoy esta Orden de Bernardo O´Higgins y hacer pública, una vez más, mi admiración y mi cariño hacia Chile, me gustaría resaltar el extraordinario papel que Chile representa como modelo para el resto de los países de América Latina.

Cuando muchas de esas repúblicas están optando por derivas populistas que lindan con lo totalitario, que Chile siga siendo un ejemplo de estabilidad institucional y de correcto funcionamiento de todos los instrumentos del Estado de Derecho es algo que debe llenarnos de alegría. Y, desde luego, a mí me alegra enormemente.

No tengo la menor duda de que la vía chilena es la más eficaz y la más justa para impulsar el desarrollo y el progreso de un país.

Y lo creo porque lo he visto con mis propios ojos y porque lo están comprobando los propios ciudadanos chilenos y todos los que nos asomamos a conocer su realidad.

La continuada apuesta de los chilenos por la libertad y por la defensa de la economía de mercado es ejemplar y ha sido la clave de su progreso.

Porque no hay que olvidar que lo que hace ricos a los países no son, sus recursos naturales, sino sus instituciones. Unas Instituciones que garantizen la libertad y los derechos de sus ciudadanos. Y eso, la libertad, sí que es la fuente de riqueza más segura y más firme. Y Chile es la mejor demostración de lo que les digo.

Señor Embajador,

Sólo me queda reiterarle mi agradecimiento por esta condecoración que me convierte en una aún más entusiasta propagandista de las virtudes de Chile y de los chilenos.

Y rogarle que transmita al Presidente de la República mi admirado amigo Sebastián Piñera, este agradecimiento por la alta distinción que me ha concedido.

Y a todos ustedes, muchas gracias por su presencia.