Embajadora Claudia Fuentes Julio destaca avances y desafíos hacia la paridad de género a un año de la Recomendación General N.º 40

Chile copatrocinó, junto a México, Francia y España, la Mesa Redonda de Alto Nivel convocada por la campaña GQUAL y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), realizada en Ginebra con ocasión del primer aniversario de la Recomendación General N.º 40 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
La actividad reunió a Estados, organismos del sistema de las Naciones Unidas, academia y representantes de la sociedad civil, incluidos ONU Mujeres, GQUAL, GWL Voices, la Unión Interparlamentaria y Women at the Table, entre otras organizaciones, con el objetivo de intercambiar visiones sobre los avances, desafíos y acciones necesarias para impulsar la paridad de género en los espacios de toma de decisiones. Durante el encuentro, se compartieron experiencias, buenas prácticas y herramientas concretas orientadas a fortalecer la implementación de este estándar, subrayando la necesidad de coordinación interinstitucional, recursos adecuados y acciones sostenidas para traducir los compromisos en resultados concretos.
Durante su intervención, la Embajadora Claudia Fuentes Julio subrayó que la paridad requiere voluntad política, estructuras claras y mecanismos efectivos de rendición de cuentas, destacando que la inclusión sin poder no constituye igualdad y que la representación debe traducirse en influencia real en los procesos de toma de decisiones.
La mesa redonda reafirmó que la Recomendación General N.º 40 del Comité CEDAW constituye una hoja de ruta concreta para avanzar hacia una representación paritaria e inclusiva en los espacios multilaterales.
En este contexto, y al conmemorarse 46 años de la adopción de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) —aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1979—, se reafirmó el valor de este tratado como el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante de alcance mundial destinado a eliminar la discriminación contra las mujeres, y como el marco normativo fundamental que sustenta estándares orientados a la paridad en los espacios multilaterales.