Embajada apoya presencia de artistas chilenos en el MAMBA

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El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura porteño, con el apoyo de la Embajada de Chile en Argentina, presentó la muestra La bella y la bestia, de los artistas chilenos Cristóbal León & Joaquín Cociña, que se inauguró el miércoles 22 de enero y permanecerá hasta el 6 de abril.

Cristóbal León (Santiago de Chile, 1980) y Joaquín Cociña (Concepción, Chile, 1980) filman en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires una fracción de su primer largometraje, titulado La Casa Lobo, que narra la historia de una joven alemana que se ve atrapada en una casa y, como señalan los artistas, "cada vez que ella expresa de algún modo su voluntad de irse, el universo físico y temporal de la casa se destruye y vuelve a construirse de una nueva manera". El Mamba transformó una de sus principales salas en set de filmación de este largo, lo cual permite al público seguir las transformaciones de la casa, que irá mutando a medida que la exposición viaja por distintas instituciones artísticas. El Mamba tiene el privilegio de construir el cuarto set del film, siendo el segundo museo que recibe al proyecto luego de su parada en el Museo de Bellas Artes de Santiago de Chile. El ambicioso trabajo durará dos años.

En la presente muestra, La bella y la bestia, se presenta el proceso de filmación de La Casa Lobo junto a tres cortometrajes previos de los artistas. Por un lado, Lucía y Luis, sus primeros cortometrajes, que conforman una trilogía junto a La Casa Lobo, y que permitirán al público argentino acercarse al núcleo narrativo de los inicios: la fábula infantil que mezcla lo fantástico con la pesadilla. Por otro lado, Los Andes, uno de sus últimos cortos, presentado en la Bienal de Venecia de 2013, donde las pesadillas se tornan más densas con referencias al nazismo esotérico de raigambre chilena.

León y Cociña trabajan juntos desde 2007. En sus proyectos de animación confluyen el dibujo, la escultura, la literatura y técnicas cinematográficas. Imaginan sus películas como esculturas en movimiento. En ellas se superponen narrativas inspiradas en cuentos de hadas, mitos y religión con el espacio cotidiano y político sudamericano. “Nos interesa hacer películas donde la realidad y las historias son digeridas y re-interpretadas como en un sueño, y vueltas a proyectar en un universo con leyes materiales y temporales propias”, sostienen los artistas.

Podrían ser descriptos como una reencarnación apócrifa de Walt Disney corrompida por el arte contemporáneo y cultivada bajo una deformación estética e ideológica desde Latinoamérica. En su obra encontramos, entonces, fantasía, delirio, pesadilla, erotismo, escape, mutación, sin dejar de estar anclada a cierta historia social y política, tanto reciente como del pasado. En sus últimos films existe una tensión entre la atracción y la expulsión, entre una visualidad pregnante y otra abyecta, en la cual se conjugan la belleza y la bestialidad.

Apariciones en prensa Argentina

La Nación

Clarín